Un violento choque entre dos patrulleros del Comando de Patrulla Sur de la Policía bonaerense dejó como saldo a cuatro efectivos heridos en la localidad de González Catán, partido de La Matanza, en el marco de una persecución a alta velocidad contra una moto vinculada a un hecho delictivo. El siniestro ocurrió en la tarde del lunes, en el cruce de Achupalla y Apipe, en pleno barrio Villa Dorrego, y quedó registrado por cámaras de seguridad de la zona, imágenes que luego se viralizaron y reavivaron el debate sobre los riesgos de las persecuciones en áreas urbanas.
De acuerdo al parte policial, los dos móviles circulaban a gran velocidad siguiendo a una motocicleta sospechada de haber participado en un ilícito cuando, por causas que aún se intentan establecer, colisionaron en la intersección mencionada. El impacto fue tan fuerte que uno de los patrulleros terminó volcado y el otro quedó cruzado sobre la calzada tras desviarse e impactar contra un automóvil estacionado que estaba siendo reparado por vecinos del lugar. En cuestión de segundos, la esquina se transformó en una escena de sirenas, fierros retorcidos y vidrios esparcidos sobre el asfalto.
Los policías heridos fueron identificados como los sargentos Sebastián Abreu y Rodrigo Díaz y los oficiales Elías Núñez y Alejandro Cedrón, todos pertenecientes al Comando de Patrulla Sur. Tras ser asistidos en el lugar, fueron trasladados de urgencia al Hospital Simplemente Evita de González Catán, donde quedaron internados en observación. Fuentes médicas y policiales indicaron que, pese a la violencia del choque, los cuatro efectivos se encuentran fuera de peligro y ninguno presenta, por el momento, riesgo de vida.
Vecinos que se acercaron inmediatamente después del accidente describieron una escena de extrema tensión: uno de los móviles quedó subido a la vereda, muy cerca de las viviendas, y fue necesaria la intervención de personal policial y de apoyo para rescatar a los ocupantes. Según el relato de un testigo, la puerta de uno de los patrulleros quedó tan deformada que tuvieron que usar barretas para liberar a los agentes atrapados. El hecho ocurrió en un momento de escasa circulación peatonal, lo que evitó que hubiera civiles lesionados, un dato que los propios vecinos remarcaron con alivio.
Tras el siniestro, se iniciaron actuaciones internas y judiciales para determinar la mecánica exacta del choque y eventuales responsabilidades, en un contexto en el que las persecuciones policiales vuelven a quedar bajo la lupa por su impacto en la seguridad vial y en la ya limitada capacidad operativa de las comisarías del conurbano. La pérdida temporal de dos móviles en González Catán generó preocupación entre los habitantes del barrio, que señalan que el patrullaje en la zona ya era escaso antes del accidente y temen que el episodio agrave la sensación de desprotección frente al delito cotidiano.