Lamb Weston, una de las multinacionales líderes mundiales en la producción de papas fritas congeladas, decidió cerrar su planta de Munro, en el partido bonaerense de Vicente López, y despedir a unos 100 trabajadores, en el marco de una reestructuración de su esquema industrial en la región. La compañía concentrará toda la producción destinada a América Latina en su nueva y moderna fábrica de Mar del Plata, inaugurada recientemente con una inversión cercana a los USD 320 millones, que se convirtió en la planta más grande de la firma en el continente.

El establecimiento de Munro era una planta histórica dentro del entramado industrial del norte del conurbano y funcionaba como uno de los pilares de la operación local de Lamb Weston. Sin embargo, la empresa comunicó que dejará de operar ese complejo para unificar procesos y volúmenes en el polo marplatense, donde ya venía ampliando capacidad instalada y desarrollando tecnología de última generación para la elaboración de papas prefritas congeladas y subproductos como puré en escamas y fécula de papa. Según la firma, la decisión se inscribe en un plan global para mejorar la rentabilidad y la eficiencia operativa en toda su red de fabricación.

En su mensaje oficial, Lamb Weston aclaró que los cerca de 100 empleados afectados por el cierre de Munro serán indemnizados de acuerdo con la legislación laboral vigente en la Argentina. La compañía no detalló públicamente un cronograma preciso para el cese definitivo de actividades en Vicente López, aunque sí dio por sentado que la producción se irá trasladando por completo hacia el Parque Industrial de Mar del Plata. Desde la firma remarcan que la planta marplatense emplea entre 250 y 300 trabajadores y cuenta con margen para seguir creciendo, respaldada por futuras inversiones que podrían sumar otros USD 130 millones en los próximos años.

El movimiento de fichas tiene, además, una explicación productiva y geográfica. Lamb Weston sostiene que la Argentina ofrece «las mejores papas del mundo» y que la zona de influencia de Mar del Plata –cercana a los campos y al puerto– resulta estratégica para un modelo de negocios fuertemente orientado a la exportación. Hoy, alrededor del 80 al 90% de la producción local se destina a mercados externos, con foco en Brasil y el resto de América Latina, lo que convierte a la planta marplatense en una suerte de hub regional de papas fritas congeladas. La sede regional de la empresa, de todos modos, continuará instalada en la Ciudad de Buenos Aires.

En el plano global, la compañía explicó que el cierre de Munro forma parte de una reorganización más amplia de su red industrial, que incluye también ajustes en otras plantas del mundo, con el objetivo de concentrar volúmenes en instalaciones más grandes, tecnológicas y eficientes. Voceros de la empresa, entre ellos la directora de Cadena de Suministro, Sylvia Wilks, insisten en que el control de costos y la modernización de los activos físicos son claves para mantener la competitividad, ganar resiliencia y prepararse para el crecimiento futuro. Pero, puertas adentro del conurbano norte, la traducción inmediata de esa estrategia se resume en un dato concreto: una planta menos, y cien puestos de trabajo menos, en una zona que ya viene golpeada por el goteo de cierres y reestructuraciones industriales.

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