Violenta entradera en La Matanza: el calvario de una jubilada de 75 años

En un hecho que conmociona al conurbano bonaerense, una jubilada de 75 años sufrió una brutal entradera en La Matanza, donde fue torturada durante casi dos horas por delincuentes que irrumpieron en su hogar. El ataque, que resalta la creciente ola de violencia en la zona oeste, dejó a la víctima en estado de shock y ha generado indignación entre los vecinos, quienes exigen mayor presencia policial para frenar estos crímenes.

Los asaltantes ingresaron a la vivienda de la anciana con extrema violencia, sometiéndola a vejámenes físicos y psicológicos que duraron casi 120 minutos, según los primeros relatos de la víctima a las autoridades. Durante el calvario, los criminales la ataron, la golpearon y la amenazaron con armas blancas y de fuego para obligarla a entregar dinero, joyas y otros objetos de valor. La mujer, que vive sola, logró activar una alarma vecinal una vez que los ladrones huyeron, lo que permitió la llegada de la policía y su traslado a un centro médico para recibir atención.

Este episodio se suma a una serie de entraderas similares reportadas en la región, como un caso reciente en Ituzaingó donde asaltantes tomaron rehenes y un delincuente murió en un tiroteo. En La Matanza, la inseguridad ha escalado con robos domiciliarios que involucran torturas prolongadas, afectando especialmente a adultos mayores vulnerables. Autoridades locales investigan si los autores están vinculados a bandas organizadas que operan en el distrito, aunque por el momento no hay detenidos.

La víctima, identificada solo por motivos de privacidad, presenta heridas contusas y traumas que requerirán seguimiento psicológico, según fuentes policiales consultadas. En el barrio, la noticia corrió como pólvora, avivando el temor entre los habitantes que reclaman patrullajes más efectivos y medidas preventivas como botones antipánico gratuitos. Este tipo de delitos no solo roban bienes, sino que destruyen la tranquilidad de familias enteras.

La Fiscalía de La Matanza lleva adelante la pesquisa, analizando cámaras de seguridad cercanas y testimonios de testigos para identificar a los responsables. Mientras tanto, el caso pone en el tapete el debate sobre la seguridad en el Gran Buenos Aires, donde incidentes como este se multiplican en medio de reclamos por recursos insuficientes para la policía. La comunidad espera justicia rápida, pero la impunidad en hechos previos genera escepticismo.

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